martes, 26 de marzo de 2019

Soy Amigo, Trabajador, Estudiante y Vivo con VIH..


Hoy que tengo la fortuna de mirar hacia el pasado y poder ver los errores que he cometido, darme cuenta de lo afortunado que soy en tener vida para enmendarlos, ser un mejor ser humano, hoy que puedo decir que tengo un poco mas de diez años viviendo con la condición de VIH, aunque parezcan que son muy pocos, para mí ha sido una lucha de 365 días multiplicado por 10.
Hoy tengo la profunda necesidad de hacer algo, me doy cuenta que no es suficiente saber que tengo VIH, tomar la medicina cada día, ir al médico de forma trimestral y quedarme callado entre los rincones de mi mente no es suficiente. Puedo ver que no es suficiente, toda esa lucha que hago día con día a día si no soy puente de inspiración para los demás seres humanos que están con esta condición al igual que yo o aquellos que no lo están y realmente puedo ser su inspiración para que ellos puedan tomar mejores decisiones y no ser infectados. 
 
Uno tiene la decisión de quedarse callado o no, sintiéndose menos que todo mundo por tener esta condición de vida como lo es el VIH pero también tengo la decisión de poder levantar mi voz y poder llegar a alguien más. Después de muchas noches de estarle dando vueltas al asunto he decidido que realmente quiero hacer algo en esta vida.

Muchas veces le he hecho la pregunta a Dios de cuál es mi función en esta vida. ¿ Cuál es mi propósito de haber venido al mundo? Y por primera vez creo que tengo un propósito claro. Que mejor que mi experiencia en este tema y es poder ser la inspiración de otras personas, darles mi apoyo a que si están están con la condición, pues que puedan saber que no están solos, que hay otro ser humano en este mundo que comparte los mismos sentimientos , que van y vienen o simplemente saber que si hay un nuevo día hay una nueva esperanza y excelente expectativa de vida.

Por eso pienso que no es suficiente para ocultar lo que en verdad es mi vida, lo que en verdad está en mi mente. En verdad no entiendo por qué una persona con VIH tiene que ser mirada diferente, porque somos condenados por la misma sociedad a escondernos entre los rincones de nuestro cuerpo, no somos delincuentes, somos seres humanos que valemos lo mismo que cualquier otro ser humano. Realmente creo que la falta de información y de criterio de los seres humanos está totalmente en pobreza. El VIH hoy en día es considerada una condición crónica de salud algo común, solo que nunca sabemos quiénes a nuestro alrededor están infectados, ¿porque? Por miedo, por vergüenza al rechazo, al señalamiento o al que dirán. 

Es realmente triste pensar que hoy en día y en pleno año 2019 esas cosas suceden. Yo por ejemplo tenia miedo al que en la comunidad gay de la ciudad donde yo vivo se lleguen a enterar de que yo tengo VIH. Pero este estuvo en mi el comienzo por cambiar eso. No tengas miedo o no pienses que nunca volverás a tener pareja, o si, nadie más se vuelve a enamorar de tí, existen un mundo de oportunidades que te invito a descubrir. 

No estoy conforme con todo esto? No estoy conforme con la cruda realidad que hay hay afuera. Que mejor que ser una voz más para la igualdad, una voz más para la información, una voz más para que algún día las personas con VIH sean vistos como hermanos y seres humanos y no como seres despreciables y delincuentes.


 Tengo que decir que aún tengo miedo, pero es parte de mi proceso. En verdad tengo ganas de servir a la sociedad. Si alguien sabiendo mi historia, escuchando mis palabras, se salva de contraer el VIH mi propósito estará logrado. Que mejor respuesta podría obtener. Yo sé que suena difícil y que será difícil. Pero luchando y con la ayuda de ustedes todo se puede lograr. 

Hoy en día no estoy listo para gritar a los cuatro vientos pero he ido avanzando con el pasar de los años. A través de mi blog y la cuenta de Twitter he logrado que muchas personas pueda leer sobre mis relatos, que son los relatos de una persona común y corriente, no son los relatos de un médico, no son los relatos de una enfermera, sino los relatos de un ser humanos de treinta tres años , la cual ya tiene 10 años viviendo con este virus dentro de mi. Espero esto no se quede solo aquí y pueda seguir llegando mi historia a muchas mas personas y con su apoyo y aportes de que podre lograrlo.

Saludos Cordiales
Mike

lunes, 5 de junio de 2017

POSITIVO AL CUADRADO: ASPECTOS POSITIVOS DEL VIH.

Una vez alcanzada la fase de indiferencia, uno empieza a hacer balance sobre lo que ha cambiado en su vida y en su ser. Cuando ya se empieza a disipar toda la mierda de la cabeza y uno empieza a ver que ni su vida era tan perfecta antes, ni es tan horrible ahora, solo que distinta, empieza incluso a vislumbrar ciertos aspectos positivos que ha ido adquiriendo durante esta dramática experiencia vital, principalmente un desarrollo personal y una ganancia en profundidad, sabiduría y control e inteligencia emocionales.

Muchas relaciones personales adquieren una nueva dimensión, más intima y profunda, especialmente las sentimentales. El sexo deja de ser un simple saciamiento de instintos primarios animales para convertirse en algo más emocional, humano y menos primario. Se crea un vínculo especial en el caso de aceptación por parte de la pareja seronegativa que antes no existía. Se mira más la persona en sí, el interior y su calidad humana más que el aspecto o la atracción física.

Ahora en cualquier relación entran rápidamente en juego aspectos humanos como la moral, la sinceridad, la empatía, el sacrificio, la aceptación, etc, pasando enseguida a un nivel de intimidad y cercanía al que antes costaba mucho más llegar. El simple hecho de no aceptación por parte de una potencial pareja seronegativa conlleva un filtro o criba en el que sólo quedan las potenciales parejas más abnegadas y auténticas. En el supuesto de que la pareja sea también seropositiva, también suele haber un vínculo especial que los seronegativos nunca podrán entender.

Gracias al VIH también he aprendido a analizar y controlar mis emociones, a saber relativizar y tratar de ver otros puntos de vista con más facilidad. Porque no hay enfermedad más subjetiva que el VIH: para muchos es algo horrible de lo que no quieren ni oír hablar, muchos piensan que todavía es una sentencia de muerte, muchos otros jamás tendrían relación alguna con un seropositivo, otros incluso tienen miedo de beber del mismo vaso, algunos desearían eliminarnos de la faz de la Tierra, para otros es algo equivalente a una diabetes, para los negacionistas ni existe, a algunos les da igual e incluso existe gente que desea contraerlo (bugchasers) u otros que lo ven como algo "cool"; en unos países es delito no desvelar tu estatus incluso con protección y sin infectar, en otros no es delito ni aún infectando, en algunos se nos tiene hasta prohibida la entrada y se nos deporta...

Aquí entran en juego infinidad de variables de toda clase, desde la educación e inteligencia del individuo hasta la personalidad o la influencia de la sociedad.

Esta tremenda subjetividad y relatividad social y moral en un asunto tan básico y necesario como las relaciones humanas, emocionales y sexuales me han hecho aprender a ver desde diferentes ángulos y perspectivas asuntos que antes sólo era capaz de ver unidireccionalmente, especialmente en mis sentimientos y emociones, pudiendo llegar a elegir cuál es el punto de vista que más me conviene en cada caso. A esto se le llama inteligencia emocional, un concepto que antes no alcanzaba a entender en absoluto.

Por otra parte, creo que el sufrimiento en sí también me ha aportado cosas positivas. Me ha hecho madurar y apreciar cosas que antes no les daba mayor importancia. Creo que del sufrimiento se puede aprender y sacar conclusiones, y que hasta cierto punto es necesario en este mundo. No hay bien sin mal, no hay día sin noche, no hay yin sin yang...

Además me siento más consciente y cercano con el sufrimiento de los demás, pienso que hay muchísima gente en el mundo que sufre infinitamente más de lo que yo he sufrido y en el fondo me gustaría dejar de pensar tanto en mí y en mis estúpidos problemas y poder ayudar de alguna manera.

El haber tenido la convicción de que iba a morir también me ha hecho adquirir una mayor conciencia de la muerte y de la impermanencia, centrándome en lo que de verdad importa y no perder el tiempo con banalidades o preocupándome en estupideces o sobre lo que piense la gente, tendiendo a formarme criterios sólidas y propios con más facilidad, sintiéndome más indiferente a críticas y habladurías.

En el fondo, a día de hoy, como ya dije el VIH me da igual. Ya no es nada. Me he montado demasiadas películas en la cabeza. La vida continúa, ni mejor ni peor, sólo que distinta.

Y sin duda, todo lo aprendido me servirá durante el resto de mi vida.

Gracias VIH, has sido un gran maestro.



lunes, 8 de mayo de 2017

ESCRITO A QUIENES NO VIVEN CON LA CONDICIÓN DE VIH

Hoy quiero dedicarles un poco mis líneas a esas personas que no viven con VIH. Quiero que sepan que existimos, que nuestro diagnóstico no nos define y que no es mortal, solo es una nueva condición de vida.

Quiero que sepan que tenemos los mismos sueños, las mismas ganas, pero por alguna razón nuestra vida se tornó diferente, que en este trayecto de vida solo vamos a agregar unos cuidados menores adicionales. Sin embargo eso no significa que nuestra vida sea peor, ni más difícil o complicada, sino todo lo contrario, comenzamos a valorar más las cosas bonitas que nos tiene el universo. Habrá momentos en que debemos enfrentar diferentes situaciones; Situaciones que si la sociedad se informara un poco más no tendríamos porqué atravesar.

Hay cosas que ni  los médicos ni la sociedad científica nos pueden advertir, ni contar. Hay un lado B del diagnóstico: los miedos, la sociedad, el sexo, la vida cotidiana en sí.

Es muy común que cuando decidimos contar nuestra condición de vida, a nuestros familiares y amigos lo primero que ocurre son sus lágrimas. Una situación bastante particular, porque somos nosotros quienes tenemos el virus y vamos a vivir con la condición, quienes en ese momento de informarlo necesitamos consuelo, un abrazo, una mirada afectuosa.  Pero generalmente nos  sucede lo contrario… debemos además enfrentarnos al deber de consolar a la persona a quien le estamos contando,  al juicio o lo que es peor al rechazo. Claro está que si no lo contamos no nos enfrentamos a estos momentos tan duros.

Es entendible que cuando se lo cuentas a familiares y amigos rompan en llanto, pero hoy te pido que sea al revés, que si alguien te cuenta que vive con VIH colócale el hombro si esta persona esta triste y deja que llore, que descargue su dolor. No nos hace sentir bien que llores tú, es como si nos estuvieran velando en vida. Si no sabes bien de que se trata, por favor antes de rechazar infórmate, acompáñalo al médico, pregúntale que sabe de la condición, como se trata,  sácate las dudas.

No tienes idea de todos los miedos, las preguntas, las dudas a la que nos enfrentamos cuando nos dan el diagnostico. No tienes idea lo difícil que es… es duro, durísimo… se te viene el mundo encima (solo por unas semanas o meses). No te pido que te pongas en nuestro lugar, porque no podrías entenderlo.  Pero al menos no nos hagas más difícil la situación o el momento.

No necesitamos tus cuestionamientos, y mucho menos tú presunciones acerca de cómo lo adquirimos, con quien, donde…. Las habladurías de si fue por promiscuidad, homosexualidad, puteria, si fue porque fuiste infiel o porque te fueron infiel estos prejuicios sólo alimentan el morbo de una sociedad enferma.

No necesitamos tu juicio de valores y moralidad. Porque sabes qué?? Nada absolutamente nada de lo que digas o inventes en ese momento puede dar marcha atrás, el virus ya lo adquirimos,  y tus comentarios desafortunados sólo nos hacen más difícil la vida, sino todo lo contrario es momento de que tanto tu como la persona que te lo está contando comiencen a buscar información de cómo afrontar la nueva condición de vida.

Si alguien te dice que vive con VIH, ya no importa donde, con quien o como se infectó… importa el ahora, importa cómo estamos, importa que estas, que escuches que aprendas, sobre todo que APRENDAS… porque muchas a veces quienes hablan de nuestra condición criticándonos, juzgándonos se creen inmunes. Y déjame decirte algo… el VIH en la mayoría de los casos llego por tener sexo sin protección…  por lo tanto no te consideres inmune, a cualquiera le puede pasar.                   APOYA, INVESTIGA, LEE, MOTIVA y sobre todo SONRIE….


Saludos Mike



martes, 30 de junio de 2015

LA VERDADERA VENTANA DEL ALMA SON NUESTRAS PARTES INTIMAS

Desde hace algún tiempo he estado pensando en cual realmente es la ventana del alma. Como tengo ojos claros, siempre el dicho “Los ojos son la ventana del alma” me parecía romántico y halagador. Perfecto! Eso querría decir que mi alma sería muy bonita… pues hay más que solo un color, una expresión o una forma...

Es verdad que nos enamoramos por los ojos, pero también por los oídos, por el gusto, el tacto y hasta el olor… Mucha información entra por nuestros sentidos y hasta sale al poder plasmar en nuestro mundo los pensamientos que nacen en nuestra mente.  Pero ¿Que parte de nuestro cuerpo es tan íntima y que conecta tan directamente lo que somos por dentro con lo que viene de afuera?... ¿Que parte de nosotros literal y evidentemente se abre y permite que entre, que se cree un contacto tangible y directo entre lo que constituimos como cuerpo-alma y el mundo exterior? El culo, el Culo de un Hombre Gay!

Los genitales son lugares en los cuales el cuerpo permite que entre algo tangible (y por tangible quiero decir algo que puedes medir, que tiene forma, que puedes tocar, oler, analizar su color y tener un efecto) algo que proviene del mundo exterior sin encontrarse con la oposición de una protección natural como lo tienen la boca o los oídos que finalmente son vías de entrada selladas que perciben lo exterior más no lo reciben o dejan entrar directamente sin un proceso previo. Es claro que por la boca entran los nutrientes y alimentos que consumimos día a día pero para ello el cuerpo cuenta con las poderosas substancias que naturalmente y sin ningún esfuerzo el cuerpo mismo posee para utilizar o desechar algo que le es perjudicial o benéfico para si mismo. Claro que por una ventana nada entra, todo se percibe, bien podríamos decir entonces que no es una ventana sino que es una puerta, una puerta al alma y al cuerpo…

“Una foto no hiere más que una bala ni un pene menos que una canción”.
En ninguna parte del cuerpo somos tan vulnerables y sensibles como cuando estamos acostados boca arriba con las piernas apuntando al cielo. Cuando somos el objeto de alguien que nos domina y nos posee, es ahí cuando nuestra humanidad espiritual y corpórea se encuentra a su disposición, cuando más indefensos estamos. 

Es además nuestro patio trasero la vía de acceso más directa a nuestro cuerpo interior con menos vigilantes.  Cuando permitimos que alguien entre ahí, no solo nos está dando una buena dosis de placer sino que está entrando en nuestras vidas. Si, léanme bien, una buena clavada no es solo eso, una buena clavada no es solo un hombre dándonos placer sino es otro cuerpo entrando en nuestros desayunos, nuestras noches de insomnio, en nuestros proyectos y planes, en nuestros sueños a corto y largo plazo, en nuestras alegrías o futuras tristezas, en nuestras sonrisas y lágrimas. Él está entrando, en nuestra alma…

Bien dicen que cuando tenemos relaciones sexuales con una persona creamos un vínculo que dura siete años. En realidad no dura siete años. El vínculo con quien intimas puede durar hasta la muerte. Puede marcarte, cambiarte, vulnerarte tanto que cada uno de los días de tu vida tendrás que recordar que una noche tiene consecuencias en todos y cada uno de tus Lunes y Martes hasta que llegues a abuelito.

Cada vez que alguien te esté penetrando mira su abdomen, su pecho, su cara y piensa “está entrando en mi alma”. Tal vez así puedas ver mejor si vale la pena dejarlo entrar.

¿Que es un condón? ¿Me siento tan valiente porque una telita de “plástico” me aísla de combinarme con millones de células que amenazan con invadirme? Creemos que cuando usamos un condón estamos vestidos de Superman. Claro está que es una medida de protección necesaria. Pero como dijo mi amigo Aquiles: "Dios no está dando oportunidades todos los días y tampoco las dan en promoción".  

La invitación no solo para ustedes, sino también para mi, es a pensar antes de aceptar una invitación en si realmente vale la pena permitir a una persona desconocida o que poco conozco entrar en mi vida y en mi alma y que tenga la oportunidad de reestructurarla por completo, o si por el contrario prefiero mantener mi integridad vital y compartirla con un ser escogido que me pueda proveer y ayudar a construir más felicidad que lo que un encuentro casual pueda fugazmente intentar

lunes, 17 de marzo de 2014

TENEMOS VIH, PARTICIPANDO CON NUESTRAS EXPERIENCIAS



Como todos los años, el 1 de diciembre celebramos el mundial de la respuesta ante el VIH / SIDA. Ya va para 32 años que nuestra comunidad convive con el VIH y todos estamos incluidos (sí, todos: tú también) aunque no lo sepas, podrías tener familia, amigos, amantes o parejas seropositivos. En lo particular llevo cuatro años como portador y tres años manejando las redes sociales (Twitter: @jovenfelizvih y el blog http://jovenfelizvih.blogspot.com/ ) por medio de las cuales he tenido la gran oportunidad de dar unos pequeños consejos a varios nuevos colegas de esta condición que nos toca compartir.

Cuatro años en los que he aprendido tanto sobre el VIH, su transmisión y su tratamiento, así he recibido consejos de las personas que conviven con él. Años en los que al principio muchos fueron solo mis lectores, pero con el pasar del tiempo muchos de ustedes se han ido convirtiendo en amigos y muchos de mis amigos, que sin saber mi condición me han contado sobre su propio VIH o alguna otra condición crónica de salud.

He aprendido que una persona seropositiva es alguien que convive con una infección crónica controlada y nada más. Que tener VIH no significa que seas promiscu@ en absoluto, ni que seas tont@ por no saber prevenir. Que las campañas que culpabilizan a la persona seropositiva por no haber sido “responsable de su salud” no tienen en cuenta los estados emocionales de las personas que nos hacen “confiar” (a veces en exceso). Que nadie quiere infectarse y que, si sucede, es porque se ha calibrado equivocadamente el riesgo pero no porque se sea ni irresponsable ni tont@.

En estos cuatro años me he ocupado de darle a entender a muchas personas portadoras que el VIH no sea un obstáculo en sus vidas y que dejen de tener miedo a enfermarse y morir porque eso no sucederá. Que aprendan a hablar de su VIH con naturalidad, como el que habla de cualquier otra circunstancia de su vida porque, en realidad, no es más que otra circunstancia, es otro dato más de su vida. Que se sientan confiados a la hora de compartir ese dato con sus amigos y que no se asusten a la hora de hablarlo con una posible pareja.

En estos tres años he escrito sobre personas que manejan un mal contexto de esta condición de salud y son aquellos quienes tienen mucha serofobia y sobre cómo éstos pueden provocar auténticos trastornos en personas que son seronegativo espantándolos antes personas con condición de seropositivas, creándole una idea de infectarse si tienen algún contacto mínimo de acercamiento, beso, abrazo y hasta una simple caricia con un seropositivo.

SEROFOBIA (La defino como una emoción intensa, generalmente de temor, que siente cualquiera de nosotros ante la posibilidad de mantener una relación (sexual o sentimental) con una persona VIH+. Como en cualquier otra fobia, este miedo es desproporcionado y se trata de un miedo que no guarda relación con el peligro real (aunque a ti te parezca que sí la guarda) y te compele a la huida o, lo que es lo mismo, al rechazo)

He escrito sobre el proceso de asimilar un diagnóstico (Resultado: positivo en VIH) y sobre cómo contárselo a un candidato a novio (Parejas serodiscordantes). Pero hoy voy a callarme y dejarles hablar a ellos. He pedido a amigos, lectores y parejas que me escriban unas líneas explicando cómo es su convivencia con el VIH y cómo han afrontado el diagnóstico.

Verás que, en estos 5 testimonios (los puedes leer al completo al final de estos párrafos), encuentras unas líneas comunes y es que, quienes resuelven adecuadamente esta situación, vive unos procesos similares: shock inicial, búsqueda de información, necesidad de confrontar los prejuicios propios, superación de las vulnerabilidades previas, adaptación a la convivencia con el VIH y superación. Estas diferentes “etapas” (o tareas a cumplir) consisten en los siguientes procesos:

Shock inicial: se afronta el diagnóstico y las diferentes emociones que desencadena (“…cuando lo descubrí la verdad es que me impacto bastante, fue como un chorro de agua fría en la cara, aunque ya me lo esperaba…”).

Suelen ser:

Miedo: a morir, a enfermar, a sufrir (“…creía que comenzar la medicación, era empezar a ir cuesta abajo en lo que a la salud se refiere. Estaba convencido de que mi vida iba a cambiar de una manera radical”).

Culpa: por haber permitido que la infección se produjera (“…me culpaba a mí mismo por haberme infectado y pensaba que era el justo castigo por mi descuido”).

Vergüenza: convicción de que se ha perdido valor como persona, que hay algo malo en él (“…pensé que nunca encontraría pareja, que nadie me iba a querer, que tendría problemas en mi entorno (amigos, laboral, familiar...), en general, creía que iba a ser rechazado”).

Búsqueda de información: para poder contrarrestar los propios prejuicios y las lagunas informativas sobre el VIH (“…también me ayudó mucho compartir mi experiencia con otra gente, que ya había pasado por esa situación, a través de redes sociales y de una asociación.

Médica: sobre el pronóstico de la infección y el significado de los controles.

Transmisión: sobre cómo ha de ser su sexualidad para no sentirse culpable de otras posibles nuevas transmisiones (“…cuando el médico me dio el resultado definitivo, mi primer miedo fue mi compañero: ¿cómo se lo digo? ¿Lo habré infectado? Afortunadamente, él estaba bien y lo entendió”).

Confrontación de los propios prejuicios: afrontamiento de las propias distorsiones sobre:

 La infección (“…cuando me diagnosticaron de VIH me sentía un apestado, sentía que era un peste andante, que tenía el SIDA de los 80”).

La supuesta promiscuidad de los seropositivos (“…me culpaba a mí mismo por haberme infectado”).

Afrontamiento de las propias vulnerabilidades:

Problemas previos de aceptación familiar (“…fui explicando la situación a los amigos más allegados en las siguientes semanas, con disparidad de resultados. A mi familia no. Esto último me ha dado vueltas continuamente por la cabeza”).

 Falta de autoestima y miedo a ser rechazado: (“…con algo de esfuerzo, un día, sin darte cuenta verás que empiezas a sentirte cómodo e incluso seguro en este nuevo barrio. Que estás rodeado, no de enemigos sino amigos y conocidos que te dan cobijo”).

 Homofobia interiorizada: (“…también en mis relaciones sexuales: disfruto más. Porque, quizás, no sólo siento con mis genitales, sino con todo mi cuerpo, con todo mi ser. Y creo de nuevo, en el amor entre dos personas. Pienso, profundamente en lo inútil que es a veces juzgar las experiencias que vivimos, poniéndole las etiquetas de “buenas” o “malas”. Somos un saco de prejuicios…”).

                             
Adaptación: O   Adquirir herramientas para/sobre

 No tener que decirlo a todos sus amantes

 Saber sondear a los serofóbicos y apartarlos (“me respondió,”!!Oh no, no, no!! No puede ser ¿cómo es posible? tú no…”. Con la mirada firme y fija le dije cálmate que no es nada más peligroso que tener diabetes... y continué explicándole y aclarándole sus dudas, y ya pues al final se lo tomó muy bien”).

Comunicarlo asertivamente a amigos y novios (“…empiezas a explicarle a los más íntimos como te sientes y que te pasa, yo lo definiría como volver a salir del armario en otro sentido, que puedes llevar una vida normal conviviendo con el virus”).

Incorporar hábitos adecuados sobre la adherencia al tratamiento y sobre los controles (“Después de esta maratón empecé a digerir todo ha sido la etapa más intensa-, fueron saliendo emociones de rabia e impotencia y sentí la necesidad de desplazar el VIH del centro de mi vida para recuperar la normalidad en el resto de ámbitos, hasta el punto de decir: “cariño, esta noche no me puedo quedar a dormir, me he dejado la medicación en casa”; Lo único que NO me permito ahora es culpabilizarme por mis actos y tampoco el fumar cigarrillos”.

Superación:

 No pensar en el VIH (“…el perder el miedo a contarlo, lo que me ha liberado de verdad y me ha hecho darme cuenta que ser VIH+ no es otra cosa que una circunstancia como otra cualquiera, que me permite hacer mi vida con total normalidad. Si no fuese por la pastilla que tomo luego de desayunar u antes de irme a dormir, ni me acordaría que soy seropositivo”;  “…estoy bien, ahora tomo solo dos pastillas, estoy feliz, vivo tranquilo, paso mis controles cada seis meses, y solo deseo que pronto llegue una cura definitiva, para las personas de VIH (Supongo esta es la esperanza de todo portador”).

El diagnóstico ha sido un aprendizaje (“…con mucho AMOR y ayuda aprendí a ACEPTAR mi situación, es solo entonces cuando empecé a crecer SABOREANDO LA VIDA, viviendo en el aquí y ahora, dándole más importancia a ciertos valores pudiendo resolver todos mis asuntos pendientes, perdonándome”.

 Si eres seropositivo o eres una de esas personas de las cuales tiene un concepto errado de lo que significa vivir con esta condición, debes leer este post porque aquí 5 personas (hombres, mujeres, homosexuales, bisexuales y heterosexuales) te van a dar una visión alentadora sobre su propia vida. Si eres seronegativo, este post es para ti, para que sepas lo que significa (y lo que no) vivir con VIH, y si lo que tienes es serofobia pues aprenderás y veras un panorama amplio de cómo personas seropositivas pueden llevar su vida normalmente como tu o cualquier otra persona, y si es posible podrías ayudar a inculcar en nuestra sociedad la NO DISCRIMINACION QUE EXISTE EN NUESTRO PAIS.

A todos estos amigos que participaron con los testimonios les doy muchas gracias en nombre de todos los lectores, son personas admirables, que hoy en día siguen su vida normal y sobre todo con mucha perseverancia en las tareas que se plantean, para realizarlas con el mayor éxito posible. No esta de más decir que l@s admiro y son un ejemplo a seguir ante esta sociedad llena de prejuicios. Se les aprecia muchísimo y que dios los bendiga.

Saludos,

Mike
@jovenfelizvih



TESTIMONIOS

Testimonio # 1:  26 años, 1 año de diagnóstico

Después de pasar del tiempo, hace unos 8 meses me salió positivo y de ahí mi vida cambió. Ya empecé a razonar, pero ya es muy tarde para recuperar el tiempo perdido en mis desperdicios de vida. Mi mamá lloró y se puso mal. 

Yo ya no quería vivir, me quería morir porque tenía cosas malas en mi mente, como no conseguir trabajo, que nadie me aceptase con esto y pensaba que mi vida se había terminado. Pero con el pasar del tiempo estoy con mi medicina, tengo trabajo y mi familia me acepta con esto y me da apoyo para no estar mal.
De todos modos, a veces tengo miedo de infectar a mi familia. pero gracias a dios todo va bien hasta ahora, pero hace unos días, el 10/02/2014, el doctor me hizo unos exámenes donde tengo mi hígado mal. Solo espero curarme  y salir de esto. 

Esta es toda mi historia y solo le doy gracias a dios por tener con vida y salir adelante y cuidar a mi familia. y a mí. :)


Testimonio # 2:  32 años, 6 meses de diagnóstico

Hace unos días me enteré de que tengo VIH, al realizarme unas pruebas de rutina porque estoy embarazada. La verdad que entré en pánico y shock.

Mi mayor miedo es infectar a mi bebé. En este momento estoy esperando los resultados del conteo de células CD4 para poder comenzar con el tratamiento adecuado. Mi pareja actual, padre de mi bebé y con el que llevo casi tres años de relación, no está infectado. No se infectó a pesar de no haber usado preservativo durante mucho tiempo. Él se realizó pruebas el año pasado y después de enterarnos de que era positiva. Sus resultados fueron negativos. Sólo espero que el tratamiento sea favorable para que mi bebé nazca sano, es lo único que pido. 

¡¡¡Gracias por el espacio!!!

Testimonio 3: 30años, 3 Meses de diagnóstico

Hace tres meses, me enteré de que tenía VIH. Fue a través de una prueba voluntaria. Jamás pensé que daría positivo, puesto que no había tenido ningún síntoma ni nada.

Fue un golpe muy duro, me infecté por no ser responsable, en ningún caso porque ser gay. Ya tomo tratamiento antirretroviral. Gracias a Dios, en Guatemala la terapia es gratuita y de por vida. 

Tengo 30 años y, ahora, amo más que nunca la vida. Aconsejo a todas las personas con VIH que tengan una buena alimentación, realicen ejercicio y tengan una buena adherencia al tratamiento.

¡Ánimo! Aunque a veces cueste aceptar que tenemos VIH.

Testimonio 4: 35 años, 2 Años de diagnóstico

Desde que me diagnosticaron el VIH, siempre viví con miedos, miedos que ni siquiera eran míos, miedos que me recordaban constantemente que estaba enferma, que llevaba conmigo un virus al que todos temían y al que nadie conocía realmente, era como llevar la peste o algo así. Te sientes estigmatizada y apestada, es muy difícil de explicar. Sin embargo, siempre me he negado a vivir bajo ningún yugo, no iba a permitir acarrear con el peso de mi propia existencia y el de la existencia del resto del mundo. Así que decidí que mi lucha debía estar focalizada si quería vivir relajada. Elegí luchar para mí y bueno, no me ha ido del todo mal.

Nunca he dicho que soy positiva de primeras y ni de primeras lo he ocultado, no considero obligatorio contarlo. Aunque no lo digo, necesito que se sepa para poder relajar mi mente cada vez que encuentro a alguien en mi vida y evitar así dolores innecesarios o inesperados. Aunque tengo familiares a los que puede que sí les afecte que la gente sepa que soy seropositiva, he de ayudarles a entender que no tiene mayor importancia que la de cuidarse y aceptar que existe la posibilidad de morir.
He de decir que tengo mi propia definición sobre el VIH/sida: Se trata de un virus con capacidades similares a las de un radar, que te anticipa sobre una posible lesión vital, o no, que acaece en tu cuerpo y te mantiene alerta contra ellas desde el preciso instante de su adquisición. 

Morimos como cualquiera humano, nuestras defensas se tornan un radar que disminuye la potencia para localizar diferentes males, males que los positivos podemos llegar a captar con mayor antelación y lograr superar.

No soy la primera, pero me apetecía aportar un caso más en esta historia…

Testimonio 5: 52 años, 28 Años de diagnóstico
Mi nombre no es importante. Llevo conviviendo con el bichito 28 años. Creo que las personas con VIH somos supervivientes. De mi época, queda muy poquita gente. Tras el impacto de la noticia [era VIH+], que te deja en estado de shock, fui asimilando las pautas de vida que hay que asumir para estar sano y no transmitir el virus a nadie. Se trata de seguir unas simples normas que van a ser ley hasta el fin.
En mis largos años de convivencia con el VIH, nunca he puesto a nadie en peligro, no se lo he transmitido a nadie. Siempre he sido muy consecuente con lo que me había tocado a mí: nadie debía pagar por ello. Me cuido lo que puedo, he tenido alguna enfermedad oportunista, pero doy gracias a Dios porque sigo aquí tal como estoy.
Fuerza y lucha para todos. Besos.

miércoles, 17 de julio de 2013

MI MEJOR AMIGO


Reciban un cordial saludo a todos mis lectores, la siguiente entrada del blog, es una carta recibida por un gran Amigo / Hermano, que aunque físicamente no sabemos quienes somos, sentimentalmente estamos allí recibiendo apoyo mutuamente, es un especial agradecimiento leer sus palabras y sobre todo publicarla en el blog.
Te Quiero mucho hermano
Mike
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MI MEJOR AMIGO

La amistad es una forma de unir al mundo a través de un lazo de confianza, amor, tolerancia, respeto, admiración y mucho más… La amistad te da la oportunidad de elegir seres especiales que pasan a ser parte de tu familia, más allá de sangre o semejanza parental, la amistad logra establecer hermandades  que  te acompañaran a lo largo de la vida.

Cuando niños queremos ser amigos de todos, al crecer, empezamos a ser más selectivos, elegimos iguales, aquel que tiene relación conmigo, aquel que es capaz de estar en momentos muy buenos y de mucha alegría como también  en aquellos donde un hombro es la mejor estrategia para liberar el llanto que nos consume por dentro.

En mi caso fue igual, al crecer comencé a ver personas que me hacían sentir bien al estar con ellos, que en algunos espacios me acompañaban pero en muchos faltaban (no es que la amistad sea “un toma y yo te doy” pero si en un trato reciproco), un día le conocí, no le di mucha importancia, era  un ser común y nada más, al pasar el tiempo logramos compartir historias, y cuán grande era este ser,  cuanta admiración logro robar de mí y tiempo después   lo consideré mi amigo, hoy por hoy mi hermano. 

La vida te presenta momentos a superar,  a veces muy difíciles, mas allá de un tiempo necesitan un tempo, un espacio de madurez y aceptación, y yo no fui la excepción de la regla,  a mí la vida me dio una jugada un tanto brusca e inesperada,  me enseño a sobrevivir, y en ese caminar estuvo mi mejor amigo.

Conocí su condición como seropositivo, en ningún momento esto impidió algo, al contrario, aumento mi admiración al él: esas ganas de comerse el mundo, su naturalidad, sus locuras y su estilo de vivir mucho más productiva y creativa que mi  vida, generando en mí unas  ganas de seguir su ejemplo.

Nunca lo he visto quedarse en el piso, cada vez que cae es como si lo hiciera para agarrar impulso y superarse mucho más, algo que muchos sin ninguna condición no hacemos,  no les puedo negar que en algún momento he sentido miedo de perderlo, del que virus despierte, y es cuando miro al cielo, doy gracias a Dios por tener este gran amigo, y  le escribo ¿cómo va todo con los ARV?.

Creo que para mí fue sencillo entender  y aceptar la condición de mi amigo, ya que me forme en algunos talleres sobre el VIH y el SIDA,  creo que es la mejor forma de demostrarle mi cariño, apoyando y viéndolo como el ser humano excepcional que es.

Algo si queda claro, y es que de despertar el virus (seguramente nunca pasará),  mi amigo no luchará solo, hay estaré yo para apoyarlo, para acompañarlo y darle ánimo.  No importa la forma de contraer el virus, importa es la vida que lo tiene.

Al redactar estas líneas quiero darte ánimo, quiero mostrarte que la vida continua y que quedan muchas pruebas para superar, que es permitido caerse pero obligatorio levantarse, que la vida no se trata de un virus, sino de vivir… Que tú eres digno de admiración  desde el momento en que naces, que la vida no juega a  ser titiritero, que son tus decisiones quienes dibujan tu futuro y que sobre toda cosa –TU VALES MUCHO-.

A todos aquellos que tenemos algún amigo seropositivo los invito a formarse, y luego a dar esa mano amiga, a ser por así decirlo el padrino del virus, nuestra mayor labor es ayudar al padre, es decir: al seropositivo a mantener dormido al virus, en nuestra realidad venezolana hay espacios donde el tratamiento puede fallar, la primera es la falta de ánimo, (en un tratamiento de ARV es fundamental la continuidad, seguir el horario al pie de la letra) también en nuestra realidad vemos como falla la consignación de los  fármacos, es por esto que a veces el apoyo debe ser diligente. 

Admiro, a aquellas personas que abren su corazón y deciden compartir su vida, mejor dicho, parte de ella, con personas con esta condición, el amor es una decisión que no conoce de razón, amar a un ser con VIH Positivo es totalmente posible en este momento, tomar las medidas necesarias para convivir y llevar a plenitud la relación, son parte de la muestra de amor que se pueden dar; A ustedes mi admiración, a ustedes mi cariño, luchar por lo que se ama, no será fácil pero si será posible. 

Para finalizar (faltando muchas cosas aún por decir), quiero animarlos a seguir adelante, a ti, mi amigo, mi hermano, no tengo forma de agradecerte los grandes ejemplos que cada día me das, mi apoyo para ti, acá tienes a tu hermanito,  ¡Viva la Vida!, a si me despido, con un fuerte abrazo a todos.

Atte. Tu amigo

miércoles, 19 de junio de 2013

CIELO… SOY SEROPOSITIVO.


Cielo… soy seropositivo.
(La pareja serodiscordante)
 
No puedes llamarte buena persona si discriminas a otros. Entiendo que el miedo es libre y que, como ya he comentado en otras ocasiones, a veces es muy difícil sobreponerse a los temores de uno mismo. Pero también es cierto que esos mismos temores nos pueden impedir vivir la vida que queremos. Ahora hablemos de este tema.

En eso que llamamos “occidente” la situación del VIH se asemeja bastante a la de cualquier enfermedad crónica. Mientras esté detectada  y en tratamiento, es una situación mucho más llevadera y mucho menos peligrosa que por ejemplo el Cáncer (tal como te lo digo). Como en todo, es necesario ser muy serio: tomar la medicación sistemáticamente y acudir a los controles periódicos para garantizarte una adecuada supervisión. A veces pueden aparecer algunas alteraciones y, como en todo paciente que toma un tratamiento crónico, se debe vigilar el hígado, riñón, etc. Pero más allá de ello, afortunadamente, la convivencia con el VIH no debe suponer un problema inabarcable. Igualmente, debe tenerse en cuenta que hay mucha variabilidad entre las diferentes personas seropositivas. Por ejemplo: a algunos les puede afectar a la calcificación ósea… y, a otros, no afectarles en absolutamente nada de nada.


La causa parece que es, como en otras tantas situaciones, la genética. Hay cuerpos más resistentes que otros. Hay señores de 85 años que están hechos unos toros y chicos de 20 años con graves problemas de alergia. En resumen: siempre que no haya otros factores influyendo, una persona seropositiva detectada precozmente, con un buen tratamiento y un estilo de vida razonablemente saludable puede convivir hoy día con su VIH sin mayores complicaciones.
         
Dos historias serodiscordantes.

Serodiscordante es una pareja donde uno de los miembros es seropositivo mientras que el otro es seronegativo. Recientemente leí en un estudio en el cual hay personas que eligen a sus parejas conforme a su estatus serológico (si son seropositivos o no). Es una estrategia llamada “Serosorting” y que, para muchos, tiene sus ventajas. Muchas personas seropositivas prefieren relacionarse exclusivamente con otros seropositivos porque “te ahorras explicaciones, el sexo es más relajado y se sienten más comprendido”. De la misma manera, hay personas seronegativos que prefieren no tener una relación con otro seropositivo porque “no tengo que estar pendiente del preservativo ni afrontar mi miedo a infectarme”. Personalmente considero que el serosorting es una estrategia equivocada por tres razones principales:

La Primera. Tener o no tener VIH no dice absolutamente nada de lo buena o mala persona que seas. Ni de tu inteligencia, ni de tu capacidad para convivir, ni de lo cariñoso que eres (o no), ni de tu ternura ni de tu capacidad de comprensión. Como criterio de selección de posibles parejas, es muy poco informativo. Sí, te ahorrará alguna que otra conversación y puede que algún proceso de adaptarte a una situación desconocida, pero esto (en todo caso) sólo duraría unas semanas y el amor (se supone) dura años. Para ahorrarte un trámite te vas a focalizar en los momentos iniciales de una relación cuando lo inteligente sería prestar atención a lo que hará que la relación funcione a largo plazo.

La Segunda. Sigue siendo una estrategia discriminatoria. Gente discriminando a unos por tener VIH y gente discriminando a otros por no tenerlo… ¿cómo era aquello de “hay que valorar a las personas por lo que son”? ¡Ah! (se me había olvidado) ¡que sólo se refería a cuando me discriminan a mí, no a cuando soy yo el que discrimina!

La Tercera. El día que te enamores, no te enamorarás ni del VIH ni de su ausencia. Te enamorarás de esa persona. Con todas las circunstancias de su vida.

Estadísticamente en ciudades como Barcelona, la prevalencia del VIH en personas gay es del 20%. Es decir, de cada 5 hombres que conozcas, 1 tendrá VIH. En lugares como Londres la cifra es aún mayor y probablemente, a no ser que se tomen medidas muy eficaces desde las administraciones para reducir la incidencia de nuevas infecciones, ésa será la tendencia en ciudades como la nuestra. Por esta razón, al igual que lo he comentado en ocasiones anteriores, ahora vuelvo a decirte que es muy probable que, si eres seronegativo, más tarde o más temprano por tu corazón pase algún hombre o mujer seropositivo.

Así que imaginemos que te enamoras de alguien con un seroestatus diferente al tuyo. ¿Qué te vendría bien saber? Veamos las dos posibilidades: que el seropositivo lo sea él o que lo seas tú.


El Amor de mi vida es seropositivo.

Un buen día estas tomando café o están sentado en un hermoso mirador observando la ciudad y te lo dice. O estás en su casa, preguntas ¿qué es el pote éste de pastillas? y te contesta “son antirretrovirales, cariño” (él no comparte piso, así que son suyos y tú deduces que “entonces los toma él, lo que significa que es seropositivo”) y a ti te entra una especie de pánico que no sabes muy bien cómo controlar. Igual, cuando lo conociste ya sabías que era seropositivo pero no ha sido hasta ahora que has empezado a darte cuenta de que lo miras mucho más de lo habitual y de que te mueres por que te llame, cuando empiezas a plantearte que sientes algunos miedos. Quizá te sientas intranquilo, quizá te preocupe la posibilidad de infectarte tú. Quizá sean otros tus temores, de estos supuestos podría elaborar una larga lista…

Habitualmente, los miedos que surgen ante una relación con una persona seropositivo considero que tienen que ver con tres aspectos:

a) que tú te infectes,
b) que él se deteriore o
c) sobre la clase de vida que él ha llevado.

Que tú te infectes sólo podría darse si tienen sexo anal o vaginal desprotegido por aquello de los fluidos, la sangre, etc. El resto de prácticas sexuales no se consideran prácticas de riesgo. Puedes recibir información acudiendo a alguna de las asociaciones que trabajan en pro de la defensa del VIH. En las cuales recibirás información veraz (y gratuita).

Otro asunto que debes tener en cuenta es el de su carga viral. Si tu pareja está en tratamiento con antirretrovirales y se mantiene indetectable las probabilidades de que te infectes se consideran nulas. Soy consciente de que aún existe cierta controversia sobre este punto pero cada vez contamos con más evidencias de que una persona seropositiva con carga viral indetectable es poco probable de infectar a otra persona. Esto no quiere decir que si la primera persona que te cruzas por la noche te dice que está indetectable tú te lo creas y tendrás relaciones de forma desprotegida.

Lo que te estoy diciendo es que si mantienes una relación con una persona y sabes que toma su medicación sistemáticamente y se mantiene indetectable (porque se cuida, sin más), podrás estar en la cama pensando en que lo quieres y en que lo estas pasando bien y no en obsesionarse con que si el preservativo se ha movido o no. Que se deje de usar preservativo es algo sobre lo que yo en lo particular no puedo aconsejar (ni mucho menos) pero sí puedo animarlos a que se informen, a que hablen con otras parejas serodiscordantes y a que lo consulten con su médico infectólogo. Nunca tomes una decisión desinformado pero piensa que, si te informas, puede que veas las cosas menos negras de lo que las habías visto anteriormente… o en absoluto negras.

Que él se deteriore y no quieras verlo sufrir me recuerda a la película Philadelphia… y las cosas ya han cambiado. Todo va a depender mucho de la edad del diagnóstico, de si el diagnóstico fue tardío o si fue precoz, de si existen otras patologías, o de si se ha producido afectación de órganos porque el diagnóstico fue tardío. En un buen escenario (diagnóstico precoz y tratamiento inmediato) las perspectivas son prácticamente tan buenas como las tuyas. Eso por un lado pero por otro: ¿estás enamorándote o eligiendo un caballo para comprar? Quizá sea un poco fuerte descartar a alguien porque “podría enfermar”. Aparte de que resulta ignorante porque nada te garantiza que tú, siendo seronegativo, no vayas a sufrir un infarto o que no te enfermes gravemente en un futuro.

Todos los seres humanos somos frágiles. Mañana podemos no estar aquí, y las probabilidades no siempre se cumplen y, por si no lo sabes, muchos estudios demuestran que el amor nos alarga la vida (¿lo pillas?). La mejor manera de vencer tu miedo es hablar con tu pareja, acompañarle de vez en cuando a su revisión, informarte, hablar con expertos, hablar con otras parejas serodiscordantes, existen muchas maneras. Pero nunca huyendo. El miedo nunca se vence huyendo. Muy al contrario: el miedo, cuando se enfrenta, cada vez se hace más pequeño (y más… y  más pequeño).

Por último, no seas víctima de los mitos sobre el VIH. El VIH no equivale a promiscuidad. Nadie se ha infectado por ser promiscuo (¿acaso tú, que eres seronegativo, eres un santo?) Quien está infectado, lo está por mala suerte. Todos hemos tenido etapas de promiscuidad, todos hemos tenido prácticas de riesgo al menos en alguna ocasión (tú también… y lo sabes). Algunos las tuvimos en ciudades pequeñitas con poca prevalencia y la suerte nos acompañó. Otros no tuvieron esa suerte. Algunos se infectaron en una orgía y otros (muchísimos más de lo que tú te crees) se infectaron en una relación monógama con alguien de quien “nunca hubiese imaginado que tenía VIH”. Así es la vida: llena de matices, contradicciones y situaciones inesperadas. Ni tú lo sabes todo, ni él tampoco.

La persona seropositiva tiene una infección crónica. Nada más. No le falta un pedazo de alma, ni capacidad para hacerte feliz. ¿Te gusta? ¿Lo deseas? ¿Lo pasas bien a su lado? ¿Te demuestra su afecto? ¿Les gusta hacer planes? Están enamorados, tal y como está el escenario, te aseguro que eres una persona afortunada por haber encontrado el amor. Te contaré un pequeño secreto: los seres humanos vivimos por inercia y sólo nos cuestionamos las cosas cuando nos sucede una crisis. Para muchas personas, el VIH es esa crisis que supone un antes y un después, un darse cuenta de las cosas que de verdad merecen la pena en la vida. Te llevas una persona que se ha puesto la cabeza sobre los hombros y que conoce lo que de verdad merece la pena y  lo que no. ¿Ves? Tienes suerte. Así que Disfrútalo.


Cielo… soy seropositivo.

A veces la vida nos exige esfuerzos que nos desgastan. Hablar de que uno es seropositivo y, además, hacerlo como si los demás te tuviesen que dar su aprobación, te puede quemar rápidamente. Muchas personas seropositivas que conozco prefieren no profundizar en ninguna relación antes que verse expuestos a la posibilidad de ser rechazados.

Como en el resto de cosas de la vida, no te lo juegues todo a una sola carta. No esperes a que tengan una relación más o menos avanzada para sacar la conversación del VIH. Es preferible que hables del tema con esa persona durante el café que comparten en la terraza de un bar para conocerse. Di que has estado en un taller sobre sexo seguro o comenta alguna noticia sobre el tema, utiliza cualquier excusa para iniciar el tema y sondea a través de su conversación su opinión sobre el VIH.

¿Le da pánico? ¿Está bien informado? ¿Qué opinión tiene de las personas seropositivas? ¿Tiene algún amigo seropositivo? Evalúa si es una persona que puede necesitar algo de información y nada más o si es un serofóbico de los que es mejor no toparse con ellos. Igual lo notas tenso y evasivo porque también es seropositivo y también le da nerviosos hablar del tema con una persona desconocida. Igual te dice abiertamente que también tiene una condición seropositiva o te pregunta directamente si tú lo eres. Igual te sale con que, para él, el VIH es un tema absolutamente secundario. Es imposible saber qué respuesta dará pero siempre será mejor sondear que hacerte una idea equivocada (y basada en tus temores).

A la hora de tener sexo con esa persona, ten muy claro qué es una relación de riesgo y qué no. Sé asertivo y estate seguro. Muchas personas comentan que les da pavor sentirse mal ante la posibilidad de infectar a otros y eso les retrae de tener relaciones. Si tú tienes claro que solamente mediante la penetración sin preservativo puede producirse una infección y te mantienes firme en esa seguridad (por más que el otro venga con dudas) verás que te resulta mucho más fácil entablar relaciones satisfactorias. La incertidumbre afecta mucho a la calidad de nuestras relaciones (las sexuales y las sentimentales).

Decirle que eres seropositivo debería ser algo pertinente. Tu seroestatus es algo que pertenece a tu intimidad. Pero no sólo es algo que tenga que ver con tu intimidad, es algo que define quiénes son merecedores de conocer que eres seropositivo (y quiénes no). Hay quien lo comenta sin mayor trascendencia con propios y extraños. Hay quien lo dice solamente a relaciones muy estrechas. Si sólo quieres que lo sepan tus familiares, amigos íntimos y tu pareja, entonces sólo será pertinente decirlo cuando esa persona se esté convirtiendo en alguien realmente especial en tu vida, cuando la cosa pinte seria, cuando esa persona haya mostrado interés por ti y tú tengas claro que esa persona puede ser alguien importante en tu vida.

Recuerda que no es una confesión. No estás revelando algo terrible de lo que dependerá vuestro futuro, ni un defecto tuyo… ni esa persona es juez de tu vida. Estás compartiendo con esta persona un dato que tiene que ver con una circunstancia de tu salud. Algo que se dice cuando toca y de lo que no puede acusarte de haberlo escondido hasta entonces. Si lo has sondeado previamente y has sido capaz de elegir alguien con la cabeza en su sitio, que tú le hables de tu seropositividad no debería ser un problema.

Recuerda que, a veces, todos necesitamos un mentor. Si tú no naciste seropositivo quiere decir que hubo un momento en el que fuiste seronegativo y el VIH también te produjo temor. Recuerda que, en aquellos momentos, si tu pareja te hubiese dicho que era seropositivo, aunque no hubieses salido corriendo, hubieses agradecido mucho que te tomase de la mano y te explicase con ternura los detalles que te preocupaban. Y que te hubiese dejado tiempo para detectar tus miedos y afrontarlos. Sé para tu pareja actual lo que hubieses querido para ti. En el peor de los casos, al menos te sentirás bien contigo mismo. En el mejor de los casos, habrá servido para abrir un canal de sinceridad y comunicación entre vosotros que “difícilmente” se cerrará en el futuro.

Si sale mal y te rechaza por ser seropositivo, tenlo claro: esa persona se lo pierde. No necesitas un serófobo en tu vida. A menudo les pregunto a mis conocidos: “¿serías comprensivo con una persona homófobica?” y todos me contestan “¡No!, ¡Jamás!: porque es alguien que no se ha tomado la molestia de informarse y que me critica sin conocerme siquiera”. A lo cual yo les pregunto “¿y porqué eres comprensivo con un serófobo que no se ha tomado la molestia de informarse y que te critica sin conocerte siquiera?”.
La respuesta está clara: porque tú no has superado tu propia serofobia internalizada. Porque aún hay conflictos en tu interior en torno al VIH. Se pueden trabajar, se pueden vencer, se pueden superar. Y se puede ser más feliz. Te animo a que lo intentes (si éste es tu caso).

Unos y otros, todos merecemos encontrar el amor incondicional. Que el VIH no suponga una condición ni a favor ni en contra para que seas feliz con tu pareja. Preocúpense de encontrar un rincón especial, de llenar el álbum de sus vidas de recuerdos especiales, de encontrar sus proyectos de vida común. Preocúpense de las cosas que verdaderamente importan. No dejes que un virus diminuto se convierta en una montaña inaccesible. Tú eres más listo y tienes mejor corazón que todo eso. ¿O no?, así que, afrontar lo que hay que afrontar y mucho éxito.

¡Y luego me cuentan los detalles….!

Saludos

Mike